Balneario Hotel Palacio de las Salinas

Una de las opciones elegidas en estos últimos años, por un variado público, como turismo alternativo, es la estancia en balnearios. Éste del que nos vamos a ocupar, por algunas de las características que reúne su edificio y ciertos servicios que ofrece, lo hacen especialmente cómodo para personas con problemas de visión.

 

Medina del Campo se encuentra a unas dos horas de viaje de Madrid (160 KM). Si el viajero no posee vehículo propio, podrá llegar a este pueblo por autobús o ferrocarril, ofreciendo el hotel la posibilidad de recogerlo, de forma gratuita, desde cualquiera de las dos estaciones.

 

Este balneario es uno de los más antiguos del país. Fue inaugurado en 1891, aunque el edificio actual date de 1911, pero sus aguas ya tenían fama de milagrosas desde mucho

antes y atraían el fervor y la fe de la gente de los alrededores. Luego los avatares de la historia le reservaron el papel de cuartel, hospital de campaña franquista, sede de la Sección Femenina y seminario hasta que en el año 1997 sus actuales propietarios decidieron devolverle el esplendor del que había gozado a principios de siglo, recuperando su función de complejo termal.

 

El edificio es de una estructura muy sencilla, básicamente rectangular, facilitando a una persona ciega el que se pueda mover y orientar prácticamente por él sin ningún problema, exceptuando los maceteros distribuidos por pasillos y escalera. En la planta baja podemos encontrar unas urnas con objetos de época y unas grandes lámparas que invitan al recuerdo de otro tiempo. Una de las urnas alberga una gran maqueta del Palacio de las Salinas, si tenéis interés en tocarla podéis hablar con el director, que muy gustoso os la enseñará, si bien necesita preverlo con tiempo, ya que se precisan dos personas para quitar y sostener la enorme mampara que la proteje.

 

Según entramos al edificio, encontraremos frente a nosotros la recepción, con la escalera a su izquierda y uno de los ascensores a la derecha, próximo a la zona de baños se halla el otro. Desde la puerta de entrada, el pasillo que se dirige hacia nuestra derecha acabará en una confortable cafetería, con amplios sillones de mimbre, mesas bajas y una tenue música ambiental. Dado que este establecimiento hotelero de 3 estrellas, es pequeño, 52 habitaciones dobles y 7 sencillas, la cafetería no se encuentra abierta todo el día. Antes de llegar a ella, en el lado izquierdo del pasillo, se hallan varias salas con juegos, televisión, prensa, etc.

 

El pasillo de la izquierda finaliza en la puerta que conduce a las instalaciones donde se Localizan todas las salas de tratamientos. Antes de llegar al final, en la parte de la derecha podremos encontrar el comedor. Tanto en el desayuno, como en la comida y la cena, todos los abundantes alimentos son servidos por los empleados en las mesas, lo que permite al visitante disfrutar de estos deliciosos momentos, librándole de las incomodidades de los cada vez más utilizados autoservicios.

 

Además de los típicos tratamientos termales (bañera de burbujas, hidromasaje, ducha circular, sauna, etc), podremos disfrutar de una gran variedad de masajes (manual, ducha bichí, drenaje linfático, etc.) o de los más relacionados con la estética (limpieza de cutis, pedicura, tratamientos reductores, anticelulíticos, etc).

 

Las habitaciones se distribuyen en dos plantas, son sencillas pero con todo lo necesario para una agradable estancia (calefacción, teléfono, televisión y baño completo). Las más solicitadas, tanto por las vistas como por su terraza,son las del primer piso.

 

El hotel también cuenta con unas agradables instalaciones en el exterior. En su parte frontal encontramos, en una especie de terraza, mesas y sillas donde descansar, charlar con los amigos o tomarnos cualquier consumición de la cafetería. Con sólo bajar unos cuantos escalones o una pequeña rampa, accederemos a la zona de césped donde podremos tomar el sol en unas estupendas tumbonas. En la parte posterior se sitúa una piscina de verano, construída recientemente y que está a punto de ser inaugurada.

 

Si al salir del edificio bajamos por la rampa de la izquierda, después de atravesar una puerta, y caminando prácticamente en línea recta, llegaremos a un carril bici. Este carril discurre paralelo a la carretera y por él, si estamos dispuestos a cubrir unos 4 kilómetros, llegaremos a Medina del Campo. Pero otra alternativa es, si no tenemos muchas ganas de andar, internarnos en el parque que existe al principio del paseo, donde podemos descansar y donde se encuentran también varias instalaciones para niños. Los aficionados a pedalear, les queda la opción, de desplazarse en una de las mountain bike con las que cuenta el balneario.

 

Los visitantes que posean vehículo propio, encontrarán a una hora de viaje aproximadamente, diversas ciudades de interés, tales como Ávila, Segovia, Salamanca, Palencia, etc, o Valladolid, la capital, a unos 50 KM. Pero también podrán acercarse, a otras localidades próximas que vale la pena visitar. Entre ellas destacamos:

 

TORDESILLAS. A orillas del Duero, una de las villas con más memoria histórica de la zona. Aquí murió Juana La Loca y se firmó, en 1494, el tratado que dividía

las posesiones ultramarinas de Portugal y España. Hay que pasear por sus calles, ver las casas blasonadas y la plaza Mayor.

 

OLMEDO. La literaria ciudad del caballero es uno de los más destacados centros del arte mudéjar castellano. Conserva gran parte de su recinto amurallado

y su típica Plaza Mayor. Es recomendable visitar el Monasterio de la Mejorada y la villa romana de Almenara de Adaja.

 

VILLALAR. Aquí fueron derrotadas las tropas comuneras en 1521. Un monolito en la plaza recuerda las cabezas de Padilla, Bravo y Maldonado. Cada 23 de abril

se celebra la fiesta más reivindicativa de la Comunidad Autónoma.

 

Visita obligada es Medina del campo. Incluso avisando en recepción, el personal del hotel nos acercará, en la furgoneta que tienen al efecto, a esta población. Medina es conocida por su Castillo de la Mota, además de guardar un espléndido legado de edificios civiles y religiosos de los siglos XV y XVI: palacios, conventos e iglesias en torno a la plaza porticada que dio vida a sus famosos mercados. Durante el mes de abril, se celebra un festival de cine de reconocido prestigio.

 

Para finalizar, tan sólo me queda indicar dos aspectos a resaltar y que confirman la recomendación de este lugar. Por una parte, la amabilidad y buen trato de su personal, sin olvidar la austeridad que caracteriza a las gentes de estas tierras castellanas, y por otra, el confirmar que los usuarios de perros-guía no deben tener ningún temor, pues serán tratados con toda naturalidad.

 

Para conocer más sobre Medina del campo, se puede visitar:

Y para saber más del Palacio de las Salinas

Esta última página no es accesible.

 

Soledad Mochales López

Santander, 8 de julio de 2003.

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